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Philippe Halsman | El gran fotógrafo del siglo XX

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A partir de más de 300 imágenes, la exposición ¡Sorpréndeme! repasa la trayectoria de Philippe Halsman, célebre por sus retratos de famosos, sus 101 portadas para la revista LIFE y su fructífera colaboración con Salvador Dalí. Se trata de la retrospectiva más completa que se ha hecho nunca del fotógrafo estadounidense, organizada con el Musée de la Elysée de Lausana. Destaca un numeroso grupo de piezas que no se habían expuesto anteriormente -hojas de contacto, pruebas de impresión, fotomontajes originales- y que salen a la luz gracias a la colaboración en este proyecto de la propia familia del artista.

 

Philippe Halsman, Jean Cocteau, El artista multidisciplinario, 1949. Philippe Halsman Archive © 2016 Philippe Halsman Archive / Magnum Photos

Philippe Halsman, Jean Cocteau, El artista multidisciplinario, 1949. Philippe Halsman Archive © 2016 Philippe Halsman Archive / Magnum Photos

 

Philippe Halsman (Riga, Letonia, 1906 – Nueva York, Estados Unidos, 1979) experimentó durante toda su carrera con la fotografía. Siempre insistió en el potencial creativo todavía sin explorar de la imagen y resumía esta opinión citando la respuesta que Serguéi Diáguilev dio a Jean Cocteau cuando este le preguntó qué había que hacer para poder colaborar con él: «¡Sorpréndeme!». Con esta respuesta en mente, Halsman se labró una carrera que se extendió durante más de cuatro décadas, primero en París, y luego en Estados Unidos, y que dejó decenas de imágenes icónicas en el imaginario popular. La exposición que ahora presenta la Obra Social ”la Caixa” junto con el Musée de l’Elysée de Lausana supone la retrospectiva más completa que se ha realizado nunca del fotógrafo estadounidense y recoge, junto a algunos de sus retratos más célebres, imágenes desconocidas. ¡Sorpréndeme! está formada por más de trescientas obras. Destaca un numeroso grupo de piezas que no se habían expuesto anteriormente —hojas de contacto, pruebas de impresión, fotomontajes originales— y que salen a la luz gracias a la colaboración en este proyecto de la propia familia del artista.

 

La exposición se divide en cuatro partes: la introducción está dedicada a los años que Halsman pasó en París, pues su obra temprana ya presagiaba los intereses y temas que desarrollaría a lo largo de su carrera. Las otras tres partes se corresponden con su periodo estadounidense y cada una de ellas presenta una característica de la obra de Halsman: sus muy celebrados retratos de famosos — especialmente los de Marilyn Monroe—, su interés por las puestas en escena —entre ellas, las colaboraciones con personajes célebres y sus proyectos personales, como su famosa jumpology—, y, por último, el impresionante repertorio de «ideas fotográficas» que desarrolló junto con Salvador Dalí a lo largo de más de tres décadas, entre las que cabe destacar el libro Dalí’s Mustache.

 

La exposición se completa con la edición de una publicación a cargo de la Obra Social ”la Caixa” y La Fàbrica, que profundiza en las principales cuestiones que analiza la muestra: la época de aprendizaje en París en los años treinta, los retratos, sus puestas en escena y su fructífera relación con Salvador Dalí. Incluye artículos de Marc Aufraise, doctor en Historia de la Fotografía y especialista en la fotografía surrealista en Europa, así como de la propia familia Halsman.

 

 

EL OBJETO FOTOGRÁFICO EN TODOS SUS ESTADOS

En el París de la década de los treinta y, sobre todo, en Nueva York, a partir de 1940, Halsman se labró una carrera ejemplar que se extendió durante más de cuatro décadas. Fue un enérgico defensor de la fotografía durante toda su carrera. Cuando esta se vio amenazada por la llegada de los medios de comunicación de masas como la televisión, Halsman estuvo a la altura del reto, haciendo de la fotografía una fuerza a tener en cuenta dentro del medio del espectáculo gracias a su imaginación.

 

Halsman hablaba frecuentemente en público, siempre reivindicaba el potencial creativo aún inexplorado de la fotografía, y citaba constantemente la anécdota de Jean Cocteau a propósito de su encuentro con Serguéi Diáguilev. Cuando el joven poeta y cineasta preguntó al fundador de los Ballets Rusos qué podía hacer para colaborar con él, Diáguilev le respondió: «¡Sorpréndeme!».

 

Con la respuesta de Diáguilev en mente, el fotógrafo se lanzó al diseño de guiones imposibles. Su dominio de la técnica le allanaba el camino para dar a conocer las posibilidades creativas del medio fotográfico, que llevó al límite en su colaboración con Salvador Dalí, donde el pintor plasmó sus ideas dentro del ámbito de la fotografía.

 

La fotografía de Halsman se distingue por su carácter directo, la perfección técnica y la particular atención por el detalle. Asimismo, encontramos en su obra una amplia diversidad nacida de la constante experimentación con el medio.

 

 

PARÍS EN LA DÉCADA DE LOS TREINTA

Philippe Halsman se especializó en hacer retratos desde sus inicios. Fotografió a muchos personajes famosos, especialmente del mundo de las artes, y tuvo el privilegio de contar con el apoyo y la influencia de André Gide, la primera personalidad a la que retrató. Halsman amplió rápidamente el espectro de su trabajo y supo sacar partido de dos negocios en rápida expansión: las revistas y la publicidad. Trabajó una amplia variedad de temas (moda, belleza —sobre todo, peluquería—, objetos, crónica de espectáculos) y recibió encargos de las más ilustres publicaciones de la época: Journal des Modes, Vogue, Harper’s Bazaar, Voilà, Le Monde Illustré, Vu, Visages du Monde y el diario Le Journal.

 

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Philippe Halsman, André Malraux, 1934. Archives Philippe Halsman © 2016 Philippe Halsman Archive / Magnum Photos

 

Fotógrafo autodidacta, Halsman desarrolló una exhaustiva cultura visual, inspirado por las distintas técnicas y estéticas propias de la época, como la llamada Nueva Visión. Sus exploraciones artísticas tenían lugar en su estudio, donde creaba efectos con iluminación eléctrica y encuadres ajustados. Halsman cultivó, asimismo, un rico y variado imaginario que bebía directamente del surrealismo.

 

 

RETRATOS

Halsman, consciente del efecto que su cámara tenía sobre sus modelos, prefería siempre entornos íntimos y sesiones cortas para que estos se sintieran cómodos. Sus trabajos se caracterizan por la atención al detalle y por la búsqueda de la naturalidad en la expresión. En Nueva York, Halsman se ganó rápidamente una buena reputación y recibió numerosos encargos para retratar a personajes famosos a cuenta de revistas como LIFE, TV Guide o The Saturday Evening Post. Asimismo, realizó fotografía promocional para campañas electorales, cubiertas de libros y carteles de películas.

 

Philippe Halsman, Audrey Hepburn. 1955. Archives Philippe Halsman © 2016 Philippe Halsman Archive / Magnum Photos

Philippe Halsman, Audrey Hepburn. 1955. Archives Philippe Halsman © 2016 Philippe Halsman Archive / Magnum Photos

 

Aunque Halsman fue un acérrimo defensor del retrato psicológico, su repertorio es muy variado. Le interesaban los avances técnicos y poseía una impresionante colección de dispositivos, entre ellos un estroboscopio. En la década de los sesenta empezó a aplicar el vocabulario literal e ideográfico de la publicidad y desarrolló efectos muy diversos para producir retratos que el lector era capaz de interpretar al instante.

 

 

MARILYN MONROE

Philippe Halsman fotografió a Marilyn Monroe en varias ocasiones entre 1949 y 1959. En el otoño de 1949, Halsman viajó a Hollywood enviado por la revista LIFE para fotografiar a ocho jóvenes modelos aspirantes a actrices. El fotógrafo vio enseguida que en Marilyn Monroe había algo especial y su buen ojo se vio confirmado cuando la revista le encargó un artículo sobre ella tres años más tarde. Halsman obtuvo una serie de imágenes emblemáticas de Marilyn, entre ellas la primera portada de la actriz para LIFE, en 1952.

 

Marilyn Monroe era ya una artista cuando Philippe Halsman la recibió en su estudio, en 1954. El fotógrafo tomó un retrato espontáneo de ella saltando. Pero cuando Halsman le explicó en qué consistía la jumpology, a la actriz le horrorizó la idea de revelar su verdadera personalidad y se negó a repetir el experimento. Pasaron cinco años hasta que accedió a participar de nuevo. Marilyn Monroe saltó más de doscientas veces a lo largo de tres horas hasta que llegó el «salto perfecto», que se convirtió en portada de la revista LIFE.

 

Portada de LIFE con el «salto» de Marilyn Monroe. 9 de noviembre, 1959. Musée de l’Elysée © 2016 Philippe Halsman Archive / Magnum Photos

Portada de LIFE con el «salto» de Marilyn Monroe. 9 de noviembre, 1959. Musée de l’Elysée © 2016 Philippe Halsman Archive / Magnum Photos

 

Esa fue la última vez que colaboraron, pero Halsman continuó creando nuevas imágenes de la actriz, trabajando a partir de variaciones de fotografías antiguas e incluyendo transformaciones radicales sugeridas por Salvador Dalí. Este considerable corpus de trabajo documenta la carrera de Marilyn y demuestra la diversidad de planteamientos fotográficos que utilizaba Halsman durante este periodo.

 

 

PUESTAS EN ESCENA

Philippe Halsman siempre vio en la fotografía una herramienta extraordinaria con la que dar rienda suelta a su imaginación. A lo largo de su carrera aspiró a crear las fotografías «más sorprendentes y originales». A principios de la década de los cincuenta nació un nuevo medio de masas, la televisión, que amenazaba directamente a la fotografía y a la prensa. Halsman adoptó un enfoque creativo, muy adaptado al medio fotográfico, para defender su profesión. En 1961 publicó una de sus conferencias sobre este tema, titulada Halsman on the Creation of the Photographic Idea.

 

Las artes y los espectáculos, su especialidad, le brindaron el marco ideal donde desarrollar esta nueva forma de hacer fotografías. Los trabajos que le encargaron, como la serie con Jean Cocteau y los reportajes sobre espectáculos, le dieron la oportunidad de crear auténticas puestas en escena. Halsman participaba tanto en el diseño de las imágenes como en la selección de escenarios originales y ángulos de la cámara para conseguir crear imágenes impresionantes.

 

No obstante, fueron sus trabajos personales los que le permitieron continuar experimentado con el medio fotográfico. Dentro de ese ámbito podía dar salida a su vena humorística, como demuestran sus series fotográficas con actores. Dos proyectos de Halsman fueron especialmente innovadores e influyeron en la fotografía contemporánea: en 1949, junto al actor francés Fernandel, creó un nuevo tipo de producto editorial, el picture book, y en la década de los cincuenta inventó la jumpology. En ambos proyectos combinaba su amor por la puesta en escena y el entretenimiento con su talento como retratista.

 

 

JUMPOLOGY

En la década de los cincuenta, Philippe Halsman desarrolló un nuevo punto de vista sobre el retrato psicológico: la jumpology.

 

Halsman veía la jumpology como una herramienta psicológica. Su interpretación científica era que el acto de saltar desinhibía a los modelos, a quienes, concentrados en el salto, «se les caía la máscara». En el curso del experimento, Halsman advirtió una enorme variedad de lenguajes corporales e interpretó esa gestualidad como una manifestación del carácter individual, revelado inconscientemente con cada salto.

 

Philippe Halsman, El duque y la duquesa de Windsor. 1956. Archives Philippe Halsman © 2016 Philippe Halsman Archive / Magnum Photos

Philippe Halsman, El duque y la duquesa de Windsor. 1956. Archives Philippe Halsman © 2016 Philippe Halsman Archive / Magnum Photos

 

A lo largo de diez años entraron a formar parte del catálogo cientos de figuras influyentes (políticos, magnates de la industria, científicos, etc.), así como artistas y profesionales del mundo del espectáculo (actores, cantantes, bailarines, etc.). La producción de estas fotografías era sencilla y flexible: lo único que necesitaba el fotógrafo era su cámara Rolleiflex y un flash electrónico. ¡Y el único límite era el techo! Cuando recibía un encargo para un retrato, Halsman preguntaba siempre al modelo o la modelo, una vez terminada la sesión, si querría participar también en ese proyecto personal. La jumpology tocó a su fin en 1959 con la publicación del Philippe Halsman’s Jump Book, en el que aparecían más de 170 divertidos y espontáneos retratos de famosos saltando.

 

 

HALSMAN/DALÍ

Durante casi cuarenta años, Philippe Halsman y Salvador Dalí se aprovecharon de sus talentos respectivos. Halsman era un fotógrafo profesional especializado en retrato y publicidad, mientras que Dalí era un artista que usaba su propia imagen a la perfección para autopromocionarse. Halsman se había convertido en uno de los fotógrafos más populares de los Estados Unidos y Dalí destacaba en el mundo del arte por el increíble éxito de ventas de sus obras.

 

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Philippe Halsman, «El surrealismo soy yo» Dalí’s Mustache. 1954. Archives Philippe Halsman © 2016 Philippe Halsman Archive / Magnum Photos. Image Rights of Salvador Dali reserved: Fundacio Gala-Salvador Dali, Figueres, 2016

 

Su colaboración nació de una empatía intelectual que se fundamentaba en numerosos puntos en común: la infancia y educación en la Europa de principios de siglo y en un mismo ámbito sociocultural; la atracción por París, su arte y su elegancia; la inapagable sed lectora; el gran interés por los descubrimientos del psicoanálisis; la extrema atención dedicada al simbolismo de los detalles; la huida de la guerra en 1940 y la partida a los Estados Unidos; el malabarismo multilingüe; el sentido del humor adolescente, y una ironía mordaz.

 

Philippe Halsman Archives conserva más de quinientas fotografías tomadas a lo largo de cuarenta y siete sesiones con Salvador Dalí, cuyo estudio revela una profunda comprensión de las posibilidades ofrecidas por la imagen fotográfica en el siglo XX. Las fotografías de Halsman y Dalí beben de esa cultura visual en la que ambos crecieron e incorporan arquetipos de la sociedad estadounidense, reflejando asimismo los vínculos entre arte y consumismo y entre fantasía y realidad.

 

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DALÍ’S MUSTACHE

En 1953, Philippe Halsman se dio cuenta de que el bigote de Salvador Dalí podría darle «la oportunidad de cumplir uno de sus sueños más ambiciosos: crear una obra extraordinariamente excéntrica». El pintor catalán, que se tenía en muy alta estima a sí mismo y en particular a su bigote —para él, símbolo del poder de su imaginación— se enamoró de la idea al instante. Halsman adoptó el mismo formato que en el picture book creado, cuatro años antes, junto con el actor francés Fernandel: se presentaba al modelo con una pregunta por escrito, y la respuesta a la misma aparecía en la página siguiente en forma de retrato con pie de foto. A lo largo de dos años, con su Rolleiflex 4 × 5 y un flash electrónico, Halsman fotografió varias veces a Dalí jugueteando con su bigote, en distintas poses. Las diferentes escenas combinan la personalidad teatral de Salvador Dalí y la asombrosa inventiva de Halsman. La materialización de las ideas de ambos supuso un auténtico desafío técnico para el fotógrafo y la posproducción fue especialmente laboriosa, pues a menudo era necesario trabajar sobre el negativo o la impresión, o montar varios elementos que luego había que fotografiar de nuevo para obtener un negativo de la imagen compuesta.

 

 

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