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El legado del trance y la cultura rave en Sónar 2017

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Han pasado casi treinta años desde el segundo verano del amor, cuando tres chicos ingleses enamorados del soul trajeron el acid house y la EBM europea de Ibiza a Londres. Desde entonces, la gran rueda de la música de baile no ha dejado de girar: del house al trance, al garage y al dubstep, hasta el punto de que, en cualquier noche, en cualquiera de las grandes ciudades del mundo, se pueden escuchar todos esos sonidos por separado o al mismo tiempo.

 

Es a partir de este hervidero de géneros y subculturas que han ido surgiendo algunas de las corrientes más excitantes en la electrónica de los últimos años. Y algunas de ellas tienen que ver precisamente con la re-contextualización constante de la música de club de los últimos 30 años, retomando e inspirándose en sonidos del pasado para adaptarlos e integrarlos en un presente particularmente complejo. Sí, es música para bailar, sin duda, pero también música para pensar, sentir y reflejar el mundo (y nuestro lugar dentro de él).

 

Entre los sonidos que más interés parecen haber despertado entre algunos de los artistas de la programación de Sónar 2017 resuena con fuerza el trance, cuyas progresiones eufóricas y acordes sintéticos vivieron una verdadera explosión a mediados de los 90. Uno de los más fascinados por el género es Evian Christ. Desde su última actuación en Sónar, en 2015, el productor de Liverpool ha ocupado buena parte de su tiempo comisariando el circuito de raves itinerantes Trance Party, que despoja el hedonismo característico del género en los 90 para reconvertirlo en un lenguaje apto para toda una generación de nuevos ravers ansiosos por olvidar los problemas del mundo contemporáneo. Todo ello se verá reflejado tanto en su inminente álbum en Warp como en su directo en SonarHall, el viernes 16 de junio.

 

 

Procedente de una lugar similar pero con resultados dispares, llega al festival otro artista clave de Warp: Clark. Con “Death Peak“, el veterano productor se confirma no solo como uno de los creadores más brillantes técnicamente del momento, sino también uno de los que se muestran en mayor sintonía con el espíritu de los tiempos. Con su paleta de pads, sintetizadores, coros y breakbeats, el álbum (y la asombrosa energía que desprenden sus espectáculos en vivo) propone a una reflexión que no deberíamos ignorar: quizás el mundo está tocando a su fin, pero podemos (y debemos) seguir bailando mientras no llega el momento.

 

El contraste entre los sonidos oscuros e incómodos y la euforia sintética del trance es aún más pronunciado en el trabajo del artista de Manchester Conor Thomas, con varios trabajos publicados en sellos como The Death of Rave y Boomkat que de alguna forma reflejan el malestar en la sociedad británica de hoy.

 

 

Otros artistas de la programación, la mayoría de ellos bastante jóvenes, trabajan en una línea similar. La deconstrucción de la música de club que practican la china Pan Daijing y la sueca Toxe, por ejemplo, contiene un anhelo implícito por un pasado no vivido en esos almacenes que daban techo a las raves de los 90, pero al mismo tiempo lanzan un llamamiento a las nuevas generaciones para crear su propia escena. Mientras, dos de los espectáculos que tendrán lugar en el auditorio de SonarComplex pueden ser vistos como intentos de refutar el consumo comercial de cierta música electrónica actual y los mensajes de amor y fraternidad usados con fines mercantilistas. Nos referimos a los desarrollos minimalistas de Elysia Crampton y los maximalistas de Amnesia Scanner, que llegan al mismo destino partiendo desde lugares opuestos, encontrando en ambos casos un hogar lógico para sus exploraciones en Sónar 2017.