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L’Abellerol | Una escapada para descubrir Ossó de Sió

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Alejada del ruido de los núcleos turísticos por excelencia, el Urgell aporta unos valores cada vez más preciados para aquellos que buscan el cobijo, la calma, el disfrute de unos pueblos y paisajes auténticos. La historia ha dejado una fuerte huella con joyas arquitectónicas tan importantes como el monasterio cisterciense de Vallbona de les Monges o la iglesia románica de Santa Maria de Agramunt. Tiene una gran variedad de recursos naturales, culturales y humanos que hacen que sea difícil definirla en pocas palabras.

 

Pueblos con encanto

 

 

Guimerà está catalogado como Conjunto Histórico Artístico desde el año 1985. Es una villa medieval de fisonomía única, un laberinto de calles suben hacia la iglesia y el castillo, creando un original juego de formas arquitectónicas que recuerdan a la edad media. Perderse por las calles y plazas del pueblo es un auténtico placer. Subir arriba del castillo de Guimerà te permite descubrir una magnífica panorámica del Valle del Corb. El Mercado Medieval se celebra en el mes de agosto y Guimerà devuelve durante un fin de semana a su pasado medieval: espectáculos de luz, fuego, música en la calle, demostraciones de oficios antiguos, pasacalles, teatro son los principales atractivos que reúnen miles de visitantes año tras año.

 

Ossó de Sió se encuentra en el extremo noreste de la comarca, en contacto con la Segarra y la Noguera. Una buena parte de su término es ocupada por el valle del Sió y el resto corresponde a una zona elevada que hace linde entre los valles del Sió y el río de Ondara. Las características urbanísticas, los diversos monumentos arquitectónicos y el paisaje sencillo y agradable le harán muy atrayente la visita a los pueblos que configuran el municipio.

 

Abellerol rural

Abellerol rural

 

El 1139 ya está documentada la iglesia de Ossó de Sió. No se menciona como parroquia pero se sabe que era atendida por un canónigo de Guissona, llamado Colldejou que tenía el título de beneficiado. Probablemente era dedicada a Santa María y hacia el siglo XIV se cambió el culto a la Virgen del Remedio. Es de una sola nave de estilo románico tardío con un ábside semicircular. De la iglesia románica sólo quedan la parte norte del ábside y los muros de la fachada de poniente. La puerta de acceso no es el centro sino en la esquina norte. El campanario de espadaña tiene dos campanas.

 

Abellerol rural

Abellerol rural

 

En Ossó de Sió encontramos L’Abellerol, una antigua masia del año 1928, que después de estar abandonada ha sido rehabilitada para convertirla en un establecimiento de turismo rural. La antigua masía, dedicada a la elaboración de pan, se alquila de de modo íntegro y tiene capacidad para 10 personas.

 

Abellerol rural

Abellerol rural

 

La reforma se ha realizado manteniendo toda la esencia inicial integrando los elementos naturales y originales, con el máximo confort de la actualidad para poder ofrecer días inolvidables sin necesidad de salir de la casa.

 

Abellerol rural

Abellerol rural

 

La casa dispone de cinco habitaciones, tres dobles y dos de matrimonio, todas ellas con baño privado para poder encontrar la intimidad al mismo tiempo que se disfruta compartiendo los espacios comunes de la casa como la piscina interior, la piscina de agua natural, el jardín, el salón de juegos, la sala de reuniones, la terraza, la barbacoa, el gimnasio… ¡y un largo etcétera! Además, podemos disfrutar de diferentes actividades como rutas en bicicleta de montaña y a caballo, senderismo, golf, piragüismo, parapente…

 

Abellerol rural

Abellerol rural

 

Vallbona de les Monges se ha convertido en pocos años en un reclamo turístico, en el que el monasterio de Sta. Maria de Vallbona de les Monges es uno de los principales atractivos, ya que es el cenobio cisterciense femenino más importante de Cataluña y que ha marcado el nacimiento y la evolución histórica del pueblo.

 

Cuando el turista llega a Vallbona de les Monges el primer impacto visual es el monasterio, pero cuando se adentra en el pueblo descubre otros rincones acogedores y llenos de encanto como los antiguos lavaderos de la ciudad, la fuente del Raval, la plaza del monasterio o las cabañas de piedra diseminadas por el término municipal.

 

Tierra de castillos y torres

Hablar de castillos y torres de defensa es hablar del pasado, de un pasado que nos atrae por su lejanía y misterio y nos evoca la Edad Media, un periodo muy largo y bastante desconocido para la mayoría de la gente.

 

 

El Castillo de Bellpuig se encuentra situado en un lugar muy tranquilo en la parte alta de la población. Hay un espacio verde, una fuente, y un monolito dedicado a la dinastía Folch de Cardona-Anglesola. De este antiguo castillo se conserva la fachada principal y una sala del interior que tiene una interesante bóveda de cañón. El año 1985 fue declarado Bien Cultural de Interés Nacional.

 

Castillo de Rocafort de Vallbona

Castillo de Rocafort de Vallbona

 

Asentado sobre una roca inmensa del edificio, el Castillo de Rocafort de Vallbona es una pieza completa y única, en forma de semicírculo rebajado, mirando a poniente, sin aperturas en esta banda para impedir los ataques de los sarracenos desde el valle. La cisterna está excavada en el interior de la roca. En la parte derecha de la entrada tiene una gran roca sobre la que se aloja una gran cámara.

 

Castillo de Verdú

Castillo de Verdú

 

El Castillo de Verdú data del siglo XII y XIV y fue dominado por el monasterio de Poblet durante muchos siglos. Durante el período del abad Domingo Puerta hacia el 1512, se hay sobrepuso una puerta principal al viejo muro. Dentro del patio de armas se levanta la Torre del Homenaje. El interior guarda toda la grandeza primitiva sin retoques y son muy apreciables los grafitos esculpidos por los soldados o prisioneros. En otra sala hay “el aceitero” donde hay grandes tinajas de piedra para poner el aceite. Sobre la bodega había centros de la tienda o granero. En un cerrojo todavía se puede ver grabado el escudo de Poblet. En el patio de armas hay una escalera descubierta de estilo gótico. El año 1985 fue declarado Bien Cultural de Interés Nacional.

 

El Castillo de Montclar d’Urgell es una fortificación que data de la época de la Reconquista, s. XII. Actualmente está habitado, pero ofrece la posibilidad de realizar visitas guiadas, donde se puede visitar: la bodega, la entrada, la escalera central, la biblioteca, la sala de música, la terraza, la cárcel y el comedor. Fue declarado Monumento Histórico de carácter nacional en 1979.

 

Castillo de Ciutadilla

Castillo de Ciutadilla

 

El Castillo de Ciutadilla es una fortaleza medieval del siglo XI que fue reconstruida y transformada en palacio residencial a finales del siglo XVI. Se mantuvo intacta hasta el año 1835 y permaneció habitada hasta el 1908. Cabe destacar, especialmente, la alta torre del homenaje de siete plantas, en las tres últimas hay unos ventanales renacentistas con influencias góticas y de la que se divisa una magnífica panorámica de la zona. El año 1985 fue declarado Bien Cultural de Interés Nacional.

 

En el siglo XII se construyó la torre de planta cuadrada en el lado oeste de los restos del Castillo de Montfalcó de Ossó. Fue una antigua fortaleza medieval. Más tarde, en época renacentista se levantó la torre y se construye una ventana con dintel a cada lado. Los muros están hechos con sillares de piedra bien cortados. Del castillo, se conserva la fachada septentrional con una puerta adintelada y una estructura con dos aberturas que la unía a la torre primitiva.

 

Una comarca llena de bienes culturales de interés nacional

A menudo, desconocemos el gran valor arquitectónico, cultural y paisajístico de los edificios y recursos naturales que tenemos muy cerca, y regularmente o cada día pasamos por delante, pero no sabemos apreciar su valor real. En el Urgell hay una gran cantidad de edificios y monumentos catalogados por la Generalitat de Cataluña como bienes culturales de interés nacional, lo que nos hace dar cuenta de la importancia que tienen a nivel nacional.

 

Conjunto histórico-artístico de Guimerà

Conjunto histórico-artístico de Guimerà

 

El Urgell cuenta con un total de 32 bienes culturales de interés nacional, de los cuales destacan el Castillo de Montclar d’Urgell, el Pilar de Almenara en Almenara Alta, el Sepulcro de Ramón de Cardona de Bellpuig, el Castillo de Ciutadilla, el conjunto histórico-artístico de Guimerà, los muros y portales de la antigua villa cerrada de la Fuliola, la torre circular romana de Castellnou d’Ossó, el Monasterio de Santa Maria de Vallbona de les Monges y el castillo de Verdú.

 

 Cerámica de Verdú

En el Urgell hay una gran tradición artesanal y son varios los campos que abarca: cerámica, vidrio, piedra, madera, joyas… Pero la cerámica es la expresión artística más importante de la comarca, sobre todo en la población de Verdú, que está declarada Zona de Interés Artesanal por la Generalitat de Cataluña, ya que se distingue por un artesanado activo y homogéneo.

 

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En la creación artesanal se mezclan los cuatro elementos naturales: tierra, fuego, aire y agua. Por ejemplo, los utensilios que se hacían en Verdú eran básicamente para poner agua, los sillones hacen el agua fresca y muy buena. Cuando se dice que los sillones de Verdú lloran, significa que el barro, como está barnizado, tiene poros y deja filtrar un poco de agua hacia la superficie. El origen de la cerámica negra se produce por cocción a 900-1000º de las piezas de barro. Primero son de color rojo, pero la arcilla, que contiene hierro, hace volverla negra en cocerla. No sólo hay sillones o cántaros, también hay otros utensilios hechos de barro: jardineras, detalles para el hogar, relojes, jarrones, cuadros, etc.

 

Productos locales con Denominación de Origen

 

 

Los vinos con Denominación de Origen Costers del Segre; el aceite de oliva con Denominación de Origen Protegida Les Garrigues; el Turrón de Agramunt de Indicación Geográfica Protegida; la pera de Lleida con Denominación de Origen, la Indicación Geográfica Protegida del Pan de Payés Catalán, el chocolate a la piedra; además de la fruta dulce de gran calidad (manzana, pera, melocotón); los frutos secos (almendras, nueces); el bizcocho o coca de recapte; los caracoles; los barquillos y galletas artesanas; los embutidos (butifarra, longaniza) y el queso (de fabricación artesanal) configuran un selecto grupo de alimentos elaborados en la comarca del Urgell.

 

Pensamos también en las plantas aromáticas como el romero; el timón o el tomillo; el regaliz de bastón; los caramelos y confites; la pastelería típica con las orejas, los carquinyolis, el pan de pueblo y los almendrados, entre otros. Todos ellos son productos gastronómicos con excelentes materias primas y elaborados con métodos tradicionales.

 

El Consejo Comarcal del Urgell editó en 2009 un libro de recetas de cocina tradicional del Urgell donde hay un gran abanico de recetas de cocina tradicional del territorio. Hay primeros platos, segundos y postres.

 

FiraTàrrega, la gran cita de las artes escénicas

FiraTàrrega es el mercado internacional de las artes escénicas que se celebra anualmente en Tàrrega el segundo fin de semana de septiembre. Fundada en 1981, es un gran escaparate de la actualidad escénica, con una programación ecléctica que incluye espectáculos de sala y que pone especial atención en las artes de calle, los espectáculos visuales y los no-convencionales.

 

En tanto que punto de encuentro y de debate de referencia internacional, nuestro objetivo principal es la dinamización del mercado de las artes escénicas, abriendo la puerta a la internacionalización de las compañías.

 

 

Otros objetivos más específicos son el apoyo a la creación de los artistas, el impulso de la formación, centrada en la creación artística y la gestión de la cultura y la generación de alianzas estratégicas para desarrollar circuitos o producciones transnacionales de artes de calle.

 

FiraTàrrega nació en 1981, gracias a la iniciativa del entonces alcalde de la ciudad de Tàrrega, Eugeni Nadal, y fruto de una confluencia de ideas: convertir la Fiesta Mayor de la ciudad en una gran fiesta; animar a la gente a participar y a implicarse y poner el urbanismo de la ciudad al servicio de un proyecto cultural, en este caso el teatro. Para dar los primeros pasos en este proyecto, Nadal contó con la complicidad de Xavier Fàbregas, jefe del Servei de Cinematografia i Teatre de la Generalitat de Catalunya y de Joan Font, director de Comediants.