Aleix Aguilera

Maria Molins: “Hay que dejar entrar al cine europeo en las carteleras y ganaremos en calidad”

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Maria Molins es actriz de teatro, cine y televisión. Cien años de perdón, El bosque, Hijo de Caín, La que se avecina o El Cor de la Ciutat son algunas de las películas y series donde la hemos visto. Actriz polivalente que ha dado voz a muchos personajes y reivindicativa de la importancia de la cultura en un momento de fuertes recortes.

 

Actualmente estás rodando con Silvia Munt “Vida Privada”, una miniserie basada en la obra de Josep Maria de Segarra. ¿Cómo está yendo el rodaje?
Está siendo un rodaje maravilloso porque ya han salido algunos cortes de lo que hemos rodado y los productores han dicho que está quedando fantástico. La novela es una de las grandes novelas escritas del siglo XX y está ambientada en la Barcelona de los años 30 y habla del barrio gótico. Un barrio lleno de arte, música, prostitutas, marines americanos que venían a encontrar fortuna…. La aristocracia del momento, como se aburrían en la zona alta, bajaba para irse de putas y putos.

 

¿Y qué papel interpretas?
Yo hago de prostituta, de una aristócrata venida a menos, que se arruina y hace de prostituta para ganarse la vida. Es un papel maravilloso con un elenco fantástico encabezado por Francesc Garrido y Pablo Derqui.

 

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También estás de lleno con Cabareta, un espectáculo del Festival Grec que veremos en la Sala Muntaner. ¿Qué ha cambiado para que haya prácticamente desaparecido el cabaret?
Precisamente lo que reivindicamos es esta Barcelona canalla de los años 20 y 30. Ahora tenemos una Barcelona en manos de turistas, pero en aquella época Barcelona tenía mucha vida. El Paral·lel era conocido como la “avenida de los teatros de Europa”, porque estaba lleno de teatros y cabarets. Hay una parte del espectáculo que reivindicamos esta Barcelona, nos metemos con toda la actualidad y somos muy descaradas, creo que es un espectáculo que gustará mucho a la gente.

 

Te formaste en el Institut del Teatre. ¿Siempre tuviste claro que querías interpretar?
La verdad es que no, empecé Bellas Artes y lo dejé porque no era lo mío. Decidí estudiar por lo que era mi vocación, ser bailarina y entré en el Institut del Teatre. Es una carrera de ocho años y es muy difícil entrar porque se presenta gente de todo el mundo, ya que con la danza no hay el hándicap de la lengua.

 

Pero te licenciaste en interpretación por el Institut del Teatre
Sí, porque cuando está a punto de empezar el quinto curso de danza me lesioné. Tenía 21 años y la carrera de bailarina es muy corta. Me derrumbé, no sabía qué hacer, pero mi pareja actual fue el que me animó a presentarme a las pruebas de teatro. Lo hice dudando, pero mira, entré y aquí estoy.

 

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Eres una de las caras conocidas de la escena catalana, pero últimamente también te vemos mucho en Madrid. ¿Hay mucha diferencia a la hora de trabajar?
La industria está en Madrid, aquí hay muy poca industria. Pero las cosas se hacen igual que aquí, muy bien hechas. Aquí hay muy buenos profesionales, pero no hay presupuesto, así que hay que tirar de ingenio. Allí cuando te toca trabajar con Telecinco o una de las grandes, notas que hay un poco de cambio, pero tampoco te creas. Todo se hace deprisa y corriendo y con el mínimo presupuesto posible.

 

Ahora estás trabajando más que nunca, ¿ha habido momentos difíciles?
Yo soy muy afortunada. He trabajado con gente maravillosa y siempre voy teniendo trabajo así que toco madera para que siga así. Tengo la suerte de que los momentos de parón los he decidido yo, como por ejemplo cuando fui madre o he querido pasar más tiempo con mi hija. Y a la que he vuelto a arrancar me vienen proyectos muy bonitos.

 

En 2013 nació tu hija Dora, ¿qué importancia tiene la maternidad a la hora de elegir los papeles?
Especialmente miro que tenga tiempo de estar con ella. Ahora rechazo más teatro porque me implica estar en el teatro mucho tiempo y a mí me gusta ponerla a dormir. Por eso ahora se me ve más en cine y televisión. Cuando era muy pequeña rechacé un papel que era precioso porque tenía que irme durante meses a la India y la niña era muy pequeña. A veces, tenemos la sensación de que si no coges un tren ya no volverá a pasar, pero los trenes van pasando.

 

¿Algún tren que hayas cogido últimamente y nos puedas explicar?
Pues sí, ahora estoy en un proyecto de Julio Medem que empezaremos a rodar en septiembre. No te puedo avanzar mucha cosa, pero en el elenco estará Marta Etura, Álvaro Cervantes y Najwa Nimri entre otros.

 

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Te hemos visto en papeles muy diferentes. A la hora de prepararte un papel, ¿tienes alguna técnica o cada personaje es un mundo?
A mí me gusta mucho decir que interpreto papeles, porque yo vivo el papel. Lo que yo hago es aportar cosas mías al personaje para acabar creando el personaje. Yo los papeles me los preparo mucho y hablo con personas reales para buscar la esencia. Es importante buscar la verdad, porque una cosa es la imagen que tenemos de una profesión, pero hay que ir al hueso para poder llegar a la piel del personaje.

“Tienen que haber más papeles reales y adultos de mujeres”

¿El hecho de ser mujer ha hecho que sea difícil encontrar papeles interesantes?
Yo siempre digo que formo parte del baby boom, y que somos una generación con muchos niños y niñas. Tarde o temprano se darán cuenta de que el público potencial quiere más papeles femeninos. Pero papeles de mujeres de verdad, de nuestra edad. Hay un abuso hacia el culto de la juventud, y es mucho más interesante una mujer de 50 años que de 20, porque ha vivido mucho más. Tienen que haber más papeles reales y adultos de mujeres.

 

Tienes una larga trayectoria, y se ha visto reconocida con el Premi Gaudí. ¿Cómo ves la situación actual del cine catalán?
Curiosamente como llega tan poco cine catalán, cuando lo hace tiene mucho éxito y las salas se llenan. Fíjate en Pa Negre, Incerta Glòria o Un Monstruo viene a verme. Aquí tenemos muy buen material peor hace falta que los políticos hagan un clic, que se vuelvan a dar subvenciones y se vuelvan a hacer las películas magníficas que nos merecemos.

 

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¿Qué crees que falla?
Falla crear una industria sólida y exportar nuestro cine. Si miramos Dinamarca, tiene una industria sólida, tiene su propia lengua y exporta muchísimo, un ejemplo sería Lars von Trier. Aquí también tenemos nuestra lengua propia pero lo que nos falta es una industria sólida e internacionalizarnos y difundir nuestra cultura. Tenemos buenos directores, actores, actrices, personal de producción… material tenemos de sobra.

 

Pero no sólo catalanas, cuesta ver cine europeo en las carteleras.
Sí, hay que promover que las salas no estén llenas de películas americanas. En Europa se hace un cine más introspectivo y hay que valorarlo. Hay que dejar entrar al cine europeo y ganaremos en calidad.

 

En cambio, como las series catalanas como Nit i Dia, La Riera, Merlí… están triunfando. ¿Qué ha cambiado para que ahora vuelvan a conectar con el público?
Ha pasado una cosa, ha habido mucho director de cine que ahora dirige series, esto ha hecho que la calidad del cine se traslada a las series. Los presupuestos han aumentado y por consecuencia hemos ganado en calidad. La gente ve que una serie catalana tiene la misma calidad que una de americana, ¡y eso que los americanos tienen 10 veces más de presupuesto!

 

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Las plataformas VOD han venido para quedarse, ¿así que la lucha para que la gente vaya al cine es una utopía?
Ha cambiado el perfil del espectador, ahora con un ordenador o una tele en casa tienes tu cine en casa. Yo reivindico el cine, la sala oscura, las palomitas…. Ver una película en una pantalla de 12 metros es mágico, pero sí, las plataformas VOD son el futuro.

 

Fotografía: Pere Larrègula

 

MUAH: Antonio Garrido, Isabel Temprado y Karla Auradell

 

Asistente de fotografía: Natalia Buzón

 

Vestuario: Justicia Ruano

 

Localización: Le Meridien Barcelona