Descripción

La comarca del Vallès Oriental ofrece una gran variedad de paisajes naturales muy cercanos a la ciudad de Barcelona. Desde los amplios parajes del llano, repletos de cerros, pequeñas depresiones y torrenteras, hasta lugares abruptos en las cimas más altas del macizo del Montseny. Los unos y los otros son aptos para practicar el deporte de la bicicleta o para perderse por senderos y caminos rurales paseando, una forma muy saludable de conocer el país pisando el suelo.

 

 

El macizo del Montseny, dibuja una de las siluetas más emblemáticas del Vallès Oriental. Declarado Reserva de la Biosfera, su vegetación es un mosaico de paisajes mediterráneos y centroeuropeos situado muy cerca de las grandes ciudades. Los amantes de la montaña y el senderismo han de saber que tres grandes conjuntos montañosos configuran el macizo: la cadena del Turó de l’Home y les Agudes (1.706 y 1.703 m), el Matagalls (1.697 m) y el Pla de la Calma (Puig Drau 1.344 m).

 

Dentro del territorio del parque natural, podemos encontrar, también, pequeños y acogedores pueblos con una buena oferta gastronómica, perfecta para recuperar fuerzas. Para hacer excursiones sugerimos entrar en la pàgina web de Diputació de Barcelona sobre los parques naturals o en la web del programa Viu el parc!, donde encontrareis información de los sitios más relevantes y emblemáticos del parque.

 

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El Parque de la Serralada Litoral, está prácticamente enganchado a las zonas metropolitanas. Sus principales características son su conjunto de montes que se debaten entre el llano y la montaña, un clima mediterráneo y una situación estratégica que han favorecido mucho el establecimiento del hombre desde la antigüedad. Esta proximidad a los principales núcleos de población ha hecho que se encuentren restos prehistóricos e ibéricos, ermitas y castillos que aún conviven con las no tan antiguas masías catalanas. Constituido por tres unidades -la Conreria, Sant Mateu i Cèllecs- el parque tiene un papel ecológico fundamental ya que pone en contacto el litoral con los valles interiores.

 

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En la vertiente vallesana, el Parque del Montnegre y el Corredor destaca por sus encinares y por sus robledales o alcornocales, que como por arte de magia se transforman en espléndidos pinares. A parte de ofrecer una naturaleza exuberante, este parque esconde restos de las culturas más antiguas de nuestra historia: los dólmenes neolíticos, los restos ibéricos y las iglesias medievales se integran en este paisaje diverso, de cultivos, bosques y masías, que se ha convertido en producto de los usos agroforestales de los últimos siglos. El conjunto geográfico está formado por dos macizos: el del Montnegre, más abrupto e inpenetrable y el del Corredor, de formas más suaves y redondeadas a causa de la erosión. Su punto más alto es Sant Martí de Montnegre, desde donde se divisa una espectacular vista del litoral catalán.

 

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El Parque de la Serralada de Marina es la continuación del Parc Serralada Litoral, y en el Vallès Oriental ocupa, sólo, el término municipal de Sant Fost de Campsenteles. Estamos hablando de un espacio natural rodeado de grandes núcleos urbanos que cumple un papel fundamental como espacio verde, educativo y de ocio dentro del área metropolitana.

 

Los Cingles de Bertí forman parte de la Serralada Prelitoral Catalana y configuran un enlace natural entre las comarcas del Vallès Oriental y Osona. Aun no teniendo el grado de Paque Natural, su personalidad natural y paisajística hace que esté dentro del Plan de Espacios de Interés Natural de la Generalitat de Catalunya. El sitio destaca por sus valles muy cerrados, algunos de los cuales son especialmente interesantes por su paisaje y la abundante vegetación que ofrecen. Ejemplos claros serían el Sot del Bac u otras, como La Vall dels Sots Feréstecs, valle que inspiró la novela, del mismo nombre, del escritor Raimon Casellas.

 

La Garriga y Caldes de Montbui, tradición balnearia

Desde tiempos antiguos, La Garriga y Caldes de Montbui han sabido aprovechar el don natural del agua termal. Los romanos lo descubrieron y su huella todavía es perceptible en la villa romana de Can Terrers, en La Garriga, o en las termas de la Plaça de la Font del Lleó, en Caldes. En la actualidad, la eficacia del termalismo se puede constatar en los diferentes balnearios que ofrecen des de las terapias más avanzadas hasta el más anhelado descanso.

 

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La tradición balnearia de Caldes de Montbui data de mucho tiempo, ya en la época romana fue una estación termal, fundada sobre las fuentes de agua caliente. Tiene el privilegio de ser el primer pueblo termal de Catalunya y de ser poseedor de las termas romanas más bien conservadas de la península. Su buen emplazamiento geográfico, un clima suave y unas aguas que brotan a 74ºC de temperatura, una de las más elevadas de Europa, han configurado la vida de esta población.

 

La historia de La Garriga está estrechamente relacionada al termalismo, desde las épocas de antaño y sobre todo durante la romanización, de la cual conserva vestigios de interés como la villa romana de Can Terrers declarada Bien Cultural de interés Nacional. El núcleo urbano se formó alrededor de las fuentes termales, con aguas calientes superiores a 60ªC.

 

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Sus aguas termales han sido siempre utilizadas durante las diferentes épocas, pero es a principios del siglo XX cuando el fenómeno del veraneo pone en alza este patrimonio natural, cuando la burguesía catalana escoge La Garriga como destino turístico.

 

Gastronomía

El Vallès Oriental ha sido siempre una tierra de paso para los que trajinaban por Catalunya. La permeabilidad de la cultura catalana ha favorecido en la aportación de productos y técnicas a su cocina, una variación de conceptos culinarios que, con las novedades de nuestros tiempos, han configurado una cocina de base tradicional llena de pinceladas de modernidad. Estas, que provienen de los cocineros más vanguardistas, dan a cada plato una nueva visión de la cocina, adaptada a los gustos y exigencias de la gente de hoy en día.

 

 

En los restaurantes encontramos siempre los productos más frescos y mejor seleccionados de la huerta, con la mongeta del ganxet como producto estrella. La producción de productos alimentarios de calidad como quesosvinosembutidosmiel frutos secos, elaborados en la comarca, está arraigando con fuerza y da un valor añadido a la gastronomía del Vallès Oriental. En las cocinas de los establecimientos de la comarca confluyen todos los estilos y todas las tradiciones.

 

Para los que quieran disfrutar de la naturaleza y la gastronomía, recomendamos visitar la Masia Can Viver para descubrir la historia y el proceso de elaboración de un aceite de alta gama. Debemos remontarnos al año 1156 para encontrar el origen de la Masia Can Viver, y qur durante todos estos años siempre ha estado regentada por la familia Viver. Tras muchos años sin actividad, fue en 2006 cuando la masía volvió a llenarse de actividad. Tras una completa rehabilitación de la masía plantaron 500 olivos de la variedad arbequina con el único objetivo de tener los campos limpios. Embotellaron su primera cosecha de aceitunas de los olivos en 2012, y en 2013 plantaron 500 olivos más con la visión de dar el salto profesional.

 

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En 2017 nació su primer aceite de oliva Premium, un aceite que se vio reconocido con la calificación de tres estrellas al Sabor Excepcional por la Internacional Taste & Quality Institute (iTQi) con sede en Bruselas.

 

Descubrieron todo un mundo apasionante, desde el manejo del olivar, la importancia de la recogida, la complejidad en la elaboración y la guarda hasta la percepción en cata de sus maravillosos atributos y sus muchas posibilidades de maridaje según sea su variedad y sus características organolépticas.

 

Cada aceite es diferente por su variedad, su clima, su lugar de plantación, por la vegetación que le rodea, por el trabajo y el cariño que hay detrás de cada productor que busca un producto diferente y con personalidad propia. Descubrir esa personalidad en cada uno de los aceites es lo que hace tan interesante el mundo del aove. Con una producción muy limitada, Masia Can Viver ofrece productos premium de diferentes variedades: Maria Can Viver Variedad Arbequina, Masia Can Viver Variedad Vera el Vallés y Masia Can Viver Coupage, todos de cosecha temprana.

 

Su arbequina tiene un frutado medio a verde hierba, alcachofa, alloza y rama de tomate. En boca demuestra su carácter tímido y retraído siendo ligeramente dulce al principio, para ir despertando en un amargo medio y un picante tardío que va intensificando su intensidad para luego desaparecer de forma suave y lenta.

 

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La Vera del Valles de Masia Can Viver tiene un frutado medio a verde hierba, rama de tomate, menta, alloza y algo de manzana. En boca demuestra su fuerte carácter, con una ligera astringencia, intenso en amargos y sorprendente en picantes que perduran en intensidad.

 

La versión Aove Coupage viene presentada con una elegante botellita de 20 cl donde presentan el aceite extraído de su jardín monovarietal. Diferentes olivos de las variedades más importantes y representativas del entorno, de la tierra y del país. Un aceite que transmite toda la fuerza y el carácter mediterráneo con fuertes aromas e intensas sensaciones.

 

Pero no es el aove lo único que les interesa, también es su cultura, su divulgación, su historia, sus características organolépticas, sus posibilidades gastronómicas y sus maravillosos beneficios para la salud. En Masia Can Viver abren sus puertas para compartir con todos aquellos que quieran, su entusiasmo, su ilusión, su cuidado y mimo tanto al producir un aceite de alta gama como para explicar su afán por recuperar la historia de la masía. Para ello ofrecen las OleoExperiencias, unas jornadas dirigidas a descubrir y experimentar el mundo AOVE. Todas ellas nos ayudan a comprender porque el aceite de oliva ha sido venerado y casi divinizado desde la más remota antigüedad.

 

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Taller de cata. Jugando con los sentidos nos acercamos al mundo de los aceites de oliva. Masia Can Viver ofrece un taller de tres horas aproximadamente y aprenderemos a vislumbrar las sutiles sensaciones que nos llegan con los zumos de cada región de olivar.

 

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La recolecta. Una jornada donde podréis vivir la experiencia de la recogida de la oliva. Durante los meses de octubre podremos disfrutar de esta experiencia, gratuita con previa reserva, y recoger el preciado fruto verde, amargo y picante que acabará siendo el rey. El rey de cada manjar.

 

Pack Turístico. En esta OleoExperiencia, Masia Can Viver nos hablará de todo el proceso de elaboración del aceite desde el campo hasta la mesa. Disfrutaremos de un tour privado y exclusivo donde podremos realizar un viaje al pasado y conocer a algunas de las antiguas generaciones de la familia Viver. Pero también descubriremos los secretos de su gran pasión: producir un aceite de oliva de máxima calidad.

 

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Todas estas actividades son un elemento fundamental de Masia Can Viver para divulgar la cultura del aceite de oliva virgen extra junto con la historia de la masía, de la esta generación y la de las muchas que las precedieron. Gracias a su afán por compartir esta historia podremos descubrir el gran esfuerzo de rehabilitación, de su trabajo por conseguir un aceite de calidad hecho con entusiasmo e ilusión.

 

Una comarca con un importante legado modernista

 

 

La gran burguesía de la Barcelona de principios del siglo XX puso de moda el veraneo. “Un palco en el Liceu y una torre en Cardedeu”, se decía entonces. Aquellas familias buscaban un fresco rincón de verano en espléndidas mansiones que encargaban a reputados arquitectos, que en poblaciones de veraneo de la comarca como CardedeuLa GarrigaFigaró – Montmany y la Ametlla tenían casi siempre un único nombre: Manuel Joaquim Raspall, uno de los pioneros del modernismo arquitectónico catalán. Las cuatro villas que forman la manzana Raspall de La Garriga son su obra más importante.

 

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La población de la Ametlla del Vallès, ubicada entre los valles del Congost y del Tenes, había estado bajo el dominio condal del castillo de Montbui en sus orígenes medievales. Su carácter rural no se transformó hasta principios del siglo XX, cuando pasó a ser villa de veraneo y, más tarde, centro de segundas residencias. El carácter residencial del municipio se reforzó con los proyectos urbanísticos y arquitectónicos de M. J. Raspall, arquitecto municipal de la Ametlla des de 1906, justo terminada la carrera, hasta el año 1912. Las obras del arquitecto en esta población corresponden a su primera etapa, considerada la más modernista, con reformas y nuevas construcciones tan destacadas como Can MilletEl Café o el Ayuntamiento.

 

Figaró – Montmany es el nombre actual del municipio que reproduce los límites del castillo medieval de Montmany y las parroquias de Montmany, Vallcàrquera y Monteugues. Con la llegada del ferrocarril, el Figaró llegó a ser una destinación de veraneo que se fue consolidando con los proyectos arquitectónicos y urbanísticos de M. J. Raspall y de otros arquitectos del momento. Los lenguajes arquitectónicos del legado del veraneo combinan el modernismo con elementos novecentistas que tienen un gran contraste con el entorno agreste y montañoso, tanto del Montseny como de los cingles de Bertí. Un itinerario señalizado y autoguiado, llamado Paseo Urbano del Figaró, permite conocer los elementos principales de este periodo.

 

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El municipio de La Garriga está ubicado en el ángulo suroeste del Montseny, con el término municipal atravesado por el río Congost, un paso natural entre el Vallès i la plana de Vic. La historia de la Garriga está relacionada con el termalismo, sobre todo desde la romanización, de la que se conservan vestigios de interés como la villa romana de Can Terres. El núcleo urbano se formó alrededor de las fuentes termales, con aguas calientes superiores a 60ªC. Durante la segunda mitad del siglo XIX, los balnearios potenciaron el crecimiento del municipio y, especialmente, la construcción de un gran número de torres y casas para los veraneantes de Barcelona. Ambos hechos ayudaron a consolidar La Garriga como villa de veraneo, y hoy en día reúne el conjunto modernista más destacado de la comarca: la manzana Raspall, con cuatro torres de este arquitecto declaradas Bien Cultural de Interés Nacional.

 

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El municipio de Cardedeu está ubicado en el centro de la depresión vallesana, en la parte baja de la riera de Cànoves que cruza el término municipal. La transformación de Cardedeu en villa moderna tuvo lugar a finales del siglo XIX con la construcción de la línea de tren (1860) y de la carretera comarcal (1865). El municipio creció alrededor de estas nuevas vías con un urbanismo singular y magníficas torres modernistas que utilizaban veraneantes de Barcelona que definen, actualmente, el municipio como un pueblo residencial. Destacan las torres de la carretera y especialmente la Torre Gual o Montserrat, obra del arquitecto Balcells, la Alqueria Cloelia, y en el centro del pueblo las casas Arquer y Golferichs, obras del arquitecto municipal M. J. Raspall.

 

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La ciudad de Granollers está ubicada en el centro del Vallès Oriental, comarca de la cual es la capital. Se conservan testimonios desde la época romana, con una importante villa situada cerca de la Vía Augusta y de un cruce. La villa actual es de fundación medieval y creció alrededor de la iglesia de San Esteban y del antiguo camino de Barcelona. Consolidó su carácter comercial con un importante mercado semanal de productos agrícolas y artesanales que se desarrollaba en la Plaza Mayor y sus alrededores. En ella se construyó la Porxada (1586 – 1587), inicialmente como una lonja de grano, que hoy en día, se ha transformado símbolo del municipio. Ciudad moderna, creció como centro comercial desde principios del siglo XX y conserva destacados edificios residenciales y públicos, la mayoría construidos a partir del 1907.

 

Viles Florides

Viles Florides es un reconocimiento a la labor de los municipios por la mejora del espacio urbano y aquellas iniciativas del ámbito público y privado dónde la flor y la planta son protagonistas. La iniciativa principal es distinguir a los municipios que destacan por la actuación real, consciente y de larga duración en materia de ajardinamiento y la calidad de vida de sus habitantes.

 

Los criterios para obtener los distintivos de calidad, que en este caso son Flores de Honor, se basan en la diversidad, singularidad y mantenimiento del patrimonio vegetal y su integración en el paisaje urbano. La gestión de residuos y el agua, los controles de plagas, la elección de mobiliario urbano y la sostenibilidad de los espacios verdes.

 

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Vilas Florides del Vallès Oriental:
Cardedeu (3 Flores de Honor) / La Garriga (2 Flores de Honor) / Llinars del Vallès (3 Flores de Honor) / Mollet del Vallès (4 Flores de Honor) / Sant Antoni de Vilamajor (3 Flores de Honor) / Sant Pere de Vilamajor / Santa Maria de Palautordera (Flores de Honor) / Tagamanent (1 Flores de Honor) / Vilalba Sasserra (2 Flores de Honor).

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