Descripción

En el Oeste y los Fiordos del Oeste se palpa la historia geológica de Islandia, desde su creación, hace 15–16 millones de años, hasta la colonización en el s. IX, cuando la actividad volcánica cesó en la zona. Las rocas más antiguas están en Kögur y las más jóvenes al fondo de Borgarfjörður. Esta historia se refleja en la diversidad paisajística, con toda clase de volcanes y geotermia, desde fuentes de agua mineral hasta el géiser más caudaloso de Europa, el Deildartunguhver. Uno de los lugares que mejor evidencian el vulcanismo es Snæfellsnes, con su mítico Snæfells-jökull y su parque nacional, enmarcado en un municipio de Turismo Sostenible, certificado por el Green Globe 21.

Las fuerzas que van demoliendo la tierra, los ríos y los glaciares, también han dejado sus huellas en el paisaje, como en Breiðafjörður, con sus incontables islas, o en los Fiordos del Oeste, al principio una elevada meseta y hoy recortada por fiordos y valles. También atrae la ecología, sobre todo la gran variedad de aves. Breiðafjörður es el paraíso de los ornitólogos, y en los Fiordos hay los tres mayores acantilados de aves de Europa: el mayor es Látrabjarg, la última atalaya hacia el oeste.

 

Los fiordos occidentales

islandia001Aún más al norte, se encuentran los Fiordos del Oeste, la región más salvaje y menos poblada del país, a excepción del centro. Sus acantilados verticales como el Látrabjarg (444 m.) —el “Finisterre” de Europa— y el Hornbjarg (534 m.) quitan el aliento. Impresionante de contemplar es el salto de Dynjandi cuyas aguas parecen lamer el flanco de la montaña.

El pueblo de Ísafjörður, acurrucado en su fiordo, es el punto de partida para excursiones memorables, bien a pie, bien en kayak o en barco de motor. Entre los destinos posibles: la adorable isla de Vigur, donde el tiempo parece haberse detenido, o bien, las orillas de los fiordos donde una exuberante vegetación ha recuperado su dominio.

Bajo el sol de medianoche

Acogedoras comarcas, montañas espectaculares, islas frente a las costas y una tierra viva hacen del Norte de Islandia un mundo único. Al oeste los volcanes hace tiempo terminaron su cometido y desde la desaparición de los glaciares las corrientes fluviales han moldeado un paisaje de contornos suaves, atravesado por ríos salmoneros.

A ambos lados del fiordo de Eyjafjörður se elevan antiguas cadenas montañosas con valles arropados por formaciones más jóvenes, salvo al norte, donde las olas han formado vertiginosos acantilados. Ésta es la tierra soñada de los senderistas, donde el ocaso, en época de solsticio de verano, no tiene parangón, cuando el sol apenas besa el mar antes de elevarse de nuevo.

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Más al este: lavas recientes y fallas evidencian una tierra en creación; sólo han pasado dos décadas desde la última erupción en la zona de Krafla. Del choque de las fuerzas de la naturaleza también son testigos el paraje de Ásbyrgi y el impresionante cañón de Jökulsá á Fjöllum, donde un cataclismo de gigantescas riadas ha seccionado la tierra dejando a la vista lo más profundo del subsuelo. A poca distancia, otra perla natural: la comarca del lago Mývatn, famosa por su fauna aviar y belleza paisajística.

Húnavatnssýslur y Skagafjörður son el escenario de conocidas sagas islandesas. En las costas son fáciles de avistar las focas y el Selasetur, un museo sobre la foca, en Hvammstangi, es un lugar excelente para aprender más acerca de estos animales. Delante de la bocana de Eyjafjörður y por el golfo de Skjálfandi, se pueden observar manadas de ballenas. En Húsavík hay un museo dedicado a los cetáceos.

 

Asombrosos contrastes

Aquí encontramos desde impresionantes fiordos hasta simpáticos y tranquilos pueblos pesqueros, desde fértiles y boscosos valles hasta fenómenos geológicos únicos. Y como telón de fondo, impresionantes montañas y – más allá – el glaciar Vatnajökull.

Jökulsárlón. Foto: Pep Trias

Los Fiordos del Este constituyen un magnífico paisaje de fiordos largos y estrechos, montañas escarpadas y picos recortados. Ésta es, geológicamente, una de las zonas más antiguas del país, esculpida por los glaciares de la edad de hielo. La acción glacial dejó a la vista las bolsas de magma que se encontraban a 3 km de profundidad donde se habían formado vacuolas rellenas de zeolitas. Estas hermosas rocas se pueden apreciar a lo largo del litoral, por ejemplo en Teigarhorn.

En pocas partes de Islandia, el hombre percibe tan nítidamente su pequeñez como en las proximidades de Vatnajökull, el mayor glaciar de Europa. Aquí todo es a lo grande: los grandes casquetes glaciales recortados contra el cielo, las ciclópeas montañas y las huellas de las fuerzas telúricas debajo.

Pero no es sólo esta belleza titánica y escarpada lo que fascina. En sitios como Lónsöræfi, Borgarfjörður eystri, etc. el paisaje despliega una paleta extraordinaria de colores. En el reino de Vatnajökull, la tierra es más verde, el glaciar más blanco, las arenas volcánicas más negras que en ningún otro lugar. Este entorno de otros mundos se ha convertido en escenario popular para las productoras de cine y publicidad internacionales. La fauna aviar del Suroeste es muy rica. Es aquí donde la mayoría de las aves migratorias llegan, además de numerosas especies erráticas desviadas desde la Europa continental.

 

Aquí todo es distinto

En ninguna parte como en Reykjanes y Þingvellir queda tan patente cómo las placas continentales de Eurasia y América se alejan la una de la otra, unos 2 cm. al año.

Þingvellir es el lugar histórico más famoso del país. Aquí los islandeses fundaron su parlamento en el año 930 y celebraron sus asambleas anuales hasta 1798. Fue convertido en parque nacional en la primera mitad del s. XX y declarado Patrimonio de la Humanidad en 2004. Otro lugar histórico de la zona es Skálholt, sede episcopal y centro eclesiástico desde el s. XI hasta finales del XVIII.

Cascada de Gullfoss. Foto: Pep Trias
Cascada de Gullfoss. Foto: Pep Trias


Pero también seducen las numerosas perlas naturales de estas comarcas. En varios sitios hay impresionantes cascadas, de las que Gullfoss –La Cascada Dorada– es la reina indiscutible. En muchas partes se evidencia la geotermia del subsuelo y cerca de las principales zonas de géiseres han nacido pueblos, dedicados al cultivo en invernaderos. La zona más famosa es la de Geysir, de cuyo nombre deriva la palabra «géiser». Poco más al este se encuentran dos de los volcanes, vecinos a zonas habitadas, más activos.

El Hekla, el más famoso, ha entrado en erupción unas 20 veces desde que Islandia se colonizó. Y hacia el este, bajo el glaciar de Mýrdalsjökull, se esconde el Katla que lleva dormido un tiempo inusualmente largo. Cualquier día podría despertarse. En relación con esta naturaleza extraordinaria han surgido actividades organizadas: excursiones a caballo, «rafting» y visitas a los glaciares.

Frente a la costa se elevan las Islas Vestman con su impresionante naturaleza, sus colonias de aves marinas e interesante historia. Sólo han pasado poco más de 30 años desde que los isleños tuvieron que ser evacuados de su Heimaey, la única isla habitada, al producirse una erupción. Pero muchos volvieron en cuanto la erupción finalizó. Actualmente se llevan a cabo excavaciones de numerosas casas que fueron enterradas bajo cenizas y lava, con la intención de hacerlas accesibles a los visitantes, bajo los auspicios de un plan llamado La Pompeya del Norte.

 

El silencio, paz y colorido de las tierras altas

Las vacaciones sirven para vivir nuevas experiencias, para ver cosas nunca vistas. Se visitan ciudades, se absorben otras culturas y se disfruta de una serie de maravillas hechas por el ingenio del hombre. Pero también se puede escapar lejos de todo, aminorar el paso y cambiar el estrés y ajetreo de la vida moderna por el silencio, la paz y la tranquilidad. Un sitio perfecto para hacerlo son las tierras del interior de Islandia.

Las Tierras Altas nos hacen pensar en las crudas fuerzas que la naturaleza desató para crearlas. No hay mucha vegetación, ni mucha vida. Algunas zonas están totalmente peladas. Pero es la Tierra misma la que surge llena de vida, creando de la piedra, de la arena, del hielo, del vapor y del agua, obras de arte que quitan el aliento.

El amarillo, el rojo y el verde son los colores de las montañas de riolita de Landmannalaugar, entre las negrísimas lavas de obsidiana y los vapores que emanan de las fuentes geotérmicas. En Kverkfjöll la geotermia ha excavado espectaculares cuevas debajo del glaciar y en las montañas de Dyngjufjöll se encuentra el lago Öskjuvatn, en una gran caldera de 11 km2, y el cráter Víti, lleno de agua templada. Ambos lagos se crearon tras una gigantesca erupción en Dyngjufjöll en el 1875. A lo largo de la carretera de Kjölur se encuentra el lago Hvítárvatn, de un gélido azul a los pies del blanco glaciar.

En Sprengisandur, en agosto, el epilobio ártico (epilobium latifolium) tiñe con sus flores violetas las negras arenas ribereñas, con la resplandeciente blancura del glaciar al fondo. En Þórsmörk hay encantadores valles verdes, con su vegetación de monte bajo, rodeados de negras montañas que dominan el entorno.

Los medios de transporte modernos hacen posible viajar en un día del norte al sur, o viceversa, bien por la ruta de Kjölur, bien por Sprengisandur. Hay excursiones guiadas en autocar por ambos itinerarios, así como a Þórsmörk, Landmannalaugar, Askja y Kverkfjöll. Recordad que todas estas rutas sólo son practicables únicamente en todoterrenos.

Incluso las rutas por Kaldidalur y Kjölur, las cuales ya no son, oficialmente, pistas de alta montaña (ya que no tienen una indicación de carretera que empieza por la letra F), pueden resultar muy difíciles de transitar, y las agencias de alquiler de coches prohíben su uso a los clientes, salvo a los que alquilen vehículos 4×4. Viajar en coche hasta Þórsmörk, por la pista de Sprengisandur o por la ruta de «Tras los Montes» vía Landmannalaugar y el cañón de Eldgjá, supone atravesar ríos. Sí, no hay puentes, simplemente se vadean los ríos con el automóvil.

 

Blue Lagoon: Un balneario natural

La Blue Lagoon es seguramente la atracción más visitada en Islandia. Este impresionante balneario geotermal está situado en la península de Reykjanes. Su ubicación entre los campos de lava y hermosos paisajes con los vapores provocados por la diferencia de temperatura entre el agua y el medio del entorno, preparan un espectáculo natural realmente extraordinario.

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La Blue Lagoon goza de un ecosistema único que fue reconocido mundialmente por las autoridades por sus propiedades medicinales y curativas de sus aguas geotermales. El agua goza de unas temperaturas  agradables que rodean los 38º C. El agua del balneario proviene de la cercana planta de energía que se mezcla con el agua del océano.

 

Fue descubierta a finales de los años setenta y el interés de los turistas y los islandeses ha ido creciendo desde entonces. Sus aguas, con una alta concentración de sales, tienen propiedades autopurificantes que destruyen inmediatamente todas las bacterias traídas por los bañistas. El barro de la laguna tiene como componentes principales el azufre y sílice, que son buenos principalmente para el tratamiento de la psoriasis.

 

Energía y relax en la capital de Islandia

Reikiavik rebosante de la energía de una capital cosmopolita, rodeada por la pura e impoluta energía de la naturaleza, es una ciudad de llamativos contrastes, donde se ven casitas de láminas de hierro ondulado, acurrucadas junto a futuristas edificios de cristal, donde se encuentran instalaciones de última tecnología a tiro de piedra de escabrosos terrenos volcánicos y donde las influencias internacionales se mezclan con las tradiciones nacionales islandesas, creando una cultura singular en una simbiosis de lo antiguo y lo nuevo.

Sean cuales sean nuestros intereses, Reikiavik tiene mucho que ofrecernos. Tanto si buscamos la ajetreada energía de una ciudad cosmopolita, como la vibrante energía termal de la tierra bajo nuestros pies, o la tranquila y verde energía del paisaje que rodea la ciudad, la visita a Reikiavik promete ser memorable.

Un buen modo de experimentar la energía pura de Reikiavik es acudir a alguno de los numerosos balnearios o piscinas de la ciudad. Las piscinas públicas son parte del modo de vida de los ciudadanos de la capital y un lugar idóneo para conocer a los islandeses. No hay mejor manera de tomarle el pulso a la ciudad.

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La magnífica naturaleza que rodea Reikiavik convierte a esta ciudad en única para los más aventureros, que pueden escoger entre un amplio número de actividades. La pesca del salmón, una partida de golf a medianoche, navegación, escalada, caminatas por el glaciar, excursiones a caballo o el avistamiento de ballenas forman parte del atractivo de la capital y pueden realizarse en excursiones de un solo día, con tiempo para estar de vuelta en la ciudad para la cena.

Reikiavik se enorgullece de tener una excelente gama de restaurantes de calidad, renombrados por su cocina creativa y sus frescos ingredientes locales. Para una ciudad de su tamaño –Reikiavik tiene alrededor de 190.000 habitantes–, la capital también presume de contar con un excelente elenco de hoteles y tiendas de diseño. Además, tiene fama de ser una de las ciudades más «calientes», gracias a su vibrante vida musical y famosa movida nocturna.

Los museos, galerías y teatros de la capital ofrecen un arte sofisticado, desde las tendencias más vanguardistas hasta las históricas y tradicionales. Festivales anuales, exposiciones especiales y producciones escénicas completan el atractivo calendario cultural.

 

Auroras boreales: El mágico baile de las luces

La Aurora boreal es un fenómeno de luz característico de las zonas polares, aunque puede verse también en otras partes del mundo.

Foto: Ragnar Th. Sigurdsson
Foto: Ragnar Th. Sigurdsson

Se produce por la caída de partículas de masa solar contra la magnetosfera, la capa magnética que protege a la Tierra de los rayos del Sol. Estas partículas, sometidas a campos magnéticos, impactan en la atmósfera, en la zona de los polos. Cuando las partículas chocan con los átomos presentes, los cargan de energía, y estos, al volver a su estado habitual, descargan esa energía en forma de luz.

 

En Islandia, en concreto, la mejor época para observarla es en otoño e invierno, épocas en que las noches son más oscuras, aunque se producen durante todo el año.

 

Desde el año 2000, Island Tours es el turoperador de referencia en viajes a Islandia y Groenlandia, habiendo añadido recientemente a su oferta turística los destinos de Alaska y Nueva Zelanda, donde también cuenta con un asesoramiento personalizado por parte de su personal altamente especializado.

 

Los viajes de Island Tours son diseñados siguiendo unas pautas que pone en valor la incomparable belleza de sus destinos y ofrecen siempre la posibilidad de diseñar un recorrido totalmente a medida que cubra las necesidades de cada cliente.

 

portadacatalogoAdemás de las oficinas de Madrid y Barcelona, cuenta con una completa plataforma online donde podemos obtener información preliminar sobre recorridos y principales atractivos de los destinos seleccionados.

Island Tours España ha lanzado su nuevo catálogo de viajes a Islandia para la temporada otoño-invierno 2016/2017. El folleto está compuesto por siete tipos diferentes de viajes para descubrir la isla, a través de paquetes de cuatro a ocho días, con opciones fly and drive de vuelo, coche y alojamiento; o de circuitos que incluyen vuelo, alojamiento y tours en autobús con guía de habla inglesa.

 

Uno de los grandes atractivos de estos paquetes son las auroras boreales, fenómeno natural que provoca una luminosidad maravillosa, inundando el cielo de colores perfectos y una belleza indescriptible y que se pueden disfrutar en esta época del año. La mayor parte de programas están pensados para descubrir las auroras y, por supuesto, otras maravillas naturales de Islandia, como Gulfoss –“La cascada de oro”– y la gran cascada de Skogafoss, entre otros.

 

cabanas_portada-1En relación a los anteriores programas de otoño e invierno, la gran novedad de este año es el programa “Cabañas Borealis”, un viaje de seis días con coche de alquiler y vuelos incluidos, con alojamiento especial en cabañas (standard y deluxe), en las que se puede disfrutar de un baño relajante en jacuzzi. Las mismas se encuentran en lugares próximos a Reykjavík y se convierten en un espacio ideal para descansar y disfrutar de las auroras boreales.

 

Otra de las grandes opciones de Island Tours es la “Escapada a Reykjavík”, una excelente elección para disfrutar de la capital durante cuatro días, eligiendo un itinerario propio y visitando los principales atractivos de la capital islandesa. Además, este programa permite añadir excursiones opcionales para completar la estancia.

 

Además de los programas “A su aire” y circuitos guiados, el touroperador mantiene un amplio catálogo de actividades que en invierno se convierten en una experiencia inolvidable. Algunas de las más destacadas son: moto de nieve sobre glaciar, trineo de perros y adentrarnos en el interior de un glaciar.

 

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